lunes, 17 de marzo de 2014

Erótico


Tú la avispa y yo la rosa;
tú el mar, yo la escollera;
en la creciente radiosa
tú el Fénix, yo la hoguera.
Tú el Narciso y yo la fuente,
en mis ojos tú brillando;
tú el río y yo el puente;
yo la onda en mí nadando.
Y tú el sol y la sal
y en los labios el caudal
del rumor meciendo el juego.
Yo el pájaro y el cielo
azul cruzando su vuelo,
como el alma atiza el fuego.


Marguerite Yourcenar

miércoles, 29 de enero de 2014

A Rainer María Rilke



Rainer, quiero encontrarme contigo,
quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir.
Simplemente dormir. Y nada más.
No, algo más: 
hundir la cabeza en tu hombro izquierdo
y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, 
y nada más.
No, algo más: 
aún en el sueño más profundo, saber que eres tú.
Y más aún: 
oír el sonido de tu corazón. 
Y besarlo.


Marina Tsvetáyeva

miércoles, 1 de enero de 2014

viernes, 27 de diciembre de 2013

Palabras de Navidad

Navidad es el Niño-Dios que vive Resucitado en nosotros: 
“Nos recuerda que Dios no nos ha creado para estar solos, cerrados en nosotros mismos, sino para poder encontrarnos con Él y para abrirnos al encuentro con los otros”. 
Papa Francisco



sábado, 9 de noviembre de 2013

OSTRAS


Reconozco que no resultaba nada fácil, pero intenté enseñarle a tener en su boca la ostra y el líquido, utilizando la lengua a modo de muralla para impedir que el líquido entrara en la garganta...El azar quiso que una pequeña ostra que yo estaba poniendo en los labios de Emilia cayera en su escote. Cuando hizo ademán de recuperarla, reivindiqué mis derechos sobre aquella ostra. Ella cedió y me dejó desatar los cordones de su blusa y permitió que mis labios recuperaran la ostra de las profundidades en las que había caído


Giacomo Girolamo Casanova 
( 1725-1798)

lunes, 9 de septiembre de 2013

Gabriela (fragmento)

Gabriela adormecida. 
Introdujo la llave en la cerradura, resoplando por la subida; la sala estaba iluminada. ¿Habrían entrado ladrones? ¿O tal vez la nueva cocinera habría olvidado apagar la luz? Entró despacito y la vio dormida sobre una silla, con los largos cabellos esparcidos sobre los hombros. Después de lavados y peinados se habían transformado en una cabellera suelta, negra, acaracolada. Vestía harapos pero limpios, seguramente los que traía en su atadito. Un desgarrón en la falda dejaba ver un pedazo de muslo color canela, los senos subían y bajaban levemente al ritmo del sueño, el rostro sonreía. -¡Mi Dios? - Nacib se quedó parado, sin poder creer. La miraba con un espanto sin límites; ¿cómo se había escondido tanta belleza bajo el polvo de los caminos?

Gabriela  clavo y canela 

Jorge Amado





jueves, 29 de agosto de 2013

ADORO


Adoro la calle en que nos vimos,
la noche cuando nos conocimos,
adoro las cosas que me dices,
nuestros ratos felices
los adoro vida mía.

Adoro la forma en que sonríes
y el modo en que a veces me riñes,
adoro la seda de tus manos,
los besos que nos damos
los adoro vida mía.

Y me muero por tenerte junto a mí,
cerca, muy cerca de mí,
no separarme de ti,
y es que eres mi existencia, mi sentir,
eres mi luna, eres mi sol,
eres mi noche de amor.

Adoro, el brillo de tus ojos,
lo dulce que hay en tus labios rojos,
adoro la forma en que me besas,
y hasta cuando me dejas,
yo te adoro vida mía.


Y me muero por tenerte junto a mí,
cerca, muy cerca de mí,
no separarme de ti,
y es que eres mi existencia, mi sentir;
eres mi luna, eres mi sol,
eres mi noche de amor.

Adoro, el brillo de tus ojos,
lo dulce que hay en tus labios rojos,
adoro la forma en que me besas,
y hasta cuando me dejas,
yo te adoro vida mía,
yo te adoro, vida mía.


Armando Manzanero
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