domingo, 24 de enero de 2010

Estar en tí


Yo no entro en ti para que tú te pierdas
bajo la fuerza de mi amor
yo no entro en ti para perderme
en tu existencia ni en la mía
yo te amo y actúo en tu corazón
para vivir con tu naturaleza,
para que tú te extiendas en mi vida.
Ni tú ni yo. Ni tú ni yo.
Ni tus cabellos esparcidos
aunque los amo tanto.
Sólo esta oscura compañía.
Ahora siento la libertad.
Esparce tus cabellos.
Esparce tus cabellos.
Antonio Gamoneda

viernes, 1 de enero de 2010

FELIZ 2010


Que hagas realidad todas tus fantasías
Butterfly

jueves, 24 de diciembre de 2009

FELIZ NAVIDAD !!!!!

El sueño como un pájaro crecía
de luz a luz borrando la mirada;
tranquila y por los ángeles
llevada,
la nieve entre las alas
descendía.
El cielo deshojaba su alegría,
mira la luz el niño, ensimismada,
con la tímida sangre desatada
del corazón, la Virgen sonreía.
Cuando ven los pastores su
ventura,
ya era un dosel el vuelo
innumerable
sobre el testuz del toro
soñoliento;
y perdieron sus ojos la
hermosura,
sintiendo, entre lo
cierto y lo inefable, la
luz del corazón sin
movimiento.
Luis Rosales

viernes, 18 de diciembre de 2009

Angeles y demonios


Temo que si me quitan mis demonios
se puedan morir mis ángeles.
Rainer María Rilke
1875 – 1926
Marcelo Augusto Pérez
www.psicocorreo.blogspot.com



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sábado, 12 de diciembre de 2009

Putas Asesinas


-Tus palabras, lo reconozco, han sido amables. Temo, sin embargo, que no has pensado suficientemente bien lo que decías. Y menos aún lo que yo decía. Escucha siempre con atención, Max, las palabras que dicen las mujeres mientras son folladas. Si no hablan, bien, entonces no tienes nada que escuchar y probablemente no tendrás nada que pensar, pero si hablan, aunque sólo sea un murmullo, escucha sus palabras y piensa en ellas, piensa en su significado, piensa en lo que dicen y en lo que no dicen, intenta comprender qué es lo que en realidad quieren decir. Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir. En el equívoco vivimos y planeamos nuestros ciclos de vida. Para tus amigos, Max, en ese estadio que ahora se comprime en tu memoria como el símbolo de la pesadilla, yo sólo fui una buscona extraña, un estadio dentro del estadio, al que algunos llegan después de bailar una conga con la camiseta enrollada en la cintura o en el cuello. Para ti yo fui una princesa en la Gran Avenida fragmentada ahora por el viento y el miedo (de tal modo que la avenida en tu cabeza ahora es el túnel del tiempo), el trofeo particular después de una noche mágica colectiva. Para la policía seré una página en blanco. Nadie comprenderá jamás mis palabras de amor. Tú, Max, ¿recuerdas algo de lo que te dije mientras me la metías?-


(El tipo mueve la cabeza, la señal es claramente afirmativa, sus ojos húmedos dicen que sí, sus hombros tensos, su vientre, sus piernas que no dejan de moverse mientras ella no lo mira, tratando de desatarse, su yugular que palpita).


Roberto Bolaño

sábado, 28 de noviembre de 2009

DESEOS


Dos cuerpos que se juntan desnudos
solos en la ciudad donde habitan los astros
inventan sin reposo el deseo.
No se ven cuando se aman, bellos
o atroces arden como dos mundos
que una vez cada mil años se cruzan en el cielo.
Sólo en la palabra, luna inútil, miramos
cómo nuestros cuerpos son cuando se abrazan,
se penetran, escupen, sangran,
rocas que se destrozan,
estrellas enemigas, imperios que se afrentan.
Se acarician efímeros entre mil soles
que se despedazan, se besan hasta el fondo,
saltan como dos delfines blancos en el día,
pasan como un solo incendio por la noche.

Se juntan desnudos
Jorge Gaitán Duran




viernes, 13 de noviembre de 2009

Un buen amante


Has de saber, ¡oh!, Visir (¡la misericordia de Dios sea contigo!), que si deseas experimentar una cópula agradable, que proporcione igual satisfacción y placer ambas partes, es necesario retozar con la mujer y excitarla mediante mordiscos, besos y caricias.

Vuélcala sobre el lecho, unas veces sobre su espalda, otras sobre su vientre, hasta que veas que ha llegado el momento del placer.

Excítala besando sus mejillas, chupando sus labios y mordisqueando sus senos.Besa su ombligo y sus muslos y apoya una mano provocativa sobre el pubis.

Muerde sus brazos y no olvides ninguna parte de su cuerpo. Tómala estrechamente hasta que ella sienta tu amor, luego suspira y entrelaza tus piernas y brazos con los suyos.

Cuando veas los labios de una mujer temblar y enrojecerse, y languidecer sus ojos y hacerse sus suspiros más profundos, sabrás que desea copular. Éste es el momento para situarse entre sus muslos y penetrarla.

Si has seguido mis consejos, ambos disfrutaréis de una noche encantadora que dejará un recuerdo delicioso.Por tanto, hombres, cuando hayáis conducido a la mujer a la condición favorable, introducid vuestro miembro, y si entonces os preocupáis por moveros de la manera adecuada, ella experimentará un placer que colmará todos sus deseos.

No abandonéis todavía su pecho.

Dejad que vuestros labios vaguen por sus mejillas y vuestra espada repose en su vaina.

Tratad ardientemente de excitar su sexo y así vuestro trabajo será dignamente coronado.

Si gracias al favor del Todopoderoso, lográis el éxito, tened cuidado de no retirar vuestro miembro. Permitidle que permanezca y apure la copa del placer.

Prestad atención y escuchad los suspiros y quejas y murmullos de la mujer, puesto que ellos atestiguarán la violencia del placer que le habéis procurado.

Alguien ha dicho: Si deseas copular, coloca a la mujer sobre el suelo, abrázala estrechamente y pon tus labios sobre los suyos.

Luego apriétala, chúpala, muérdela; besa su cuello, sus senos, su vientre y sus flancos; estrújala contra ti hasta que el deseo la debilite y, al verla en este estado, introduce tu miembro.

Si obras de este modo, vuestro goce será simultáneo, y ése es el secreto del placer.

Pero si olvidas este plan, la mujer no satisfará su deseo ni obtendrá goce alguno.

Y cuando el cese del goce ponga fin a vuestros juegos amorosos, no os levantéis bruscamente. Retirad vuestro miembro con circunspección, y permaneced con ella yaciendo sobre vuestro costado derecho en este lecho de placer.

De este modo, todo saldrá bien, y no seréis como aquellos que montan a una mujer como lo haría un mulo, sin conceder atención a los principios del arte, retirándose y alejándose tan pronto como han eyaculado.

Evitad un método tan burdo, que priva a la mujer de todo placer.

Para resumir, incumbe al conocedor de la cópula no omitir ninguna de mis recomendaciones, puesto que de su observancia depende la felicidad de la mujer.

No bebas agua de lluvia inmediatamente después del amor.

Es aconsejable descansar después del amor y no practicar ejercicios violentos.

Si deseas repetir el acto, perfúmate con dulces aromas y luego acércate a la mujer y alcanzarás un resultado feliz.



El Jardín Perfumado de los Placeres Sensuales.
Al-Nafzawi
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